jueves, 10 de diciembre de 2009

DIASAPASON

DIASAPASON

PRELUDIO

Un aullido sordo procedente de las alarmas de un bombardeo próximo, hizo a una mujer israelí y su hijo acudir al refugio designado por las autoridades, pedía a su dios porque ahí, su esposo se reuniera con ellos como en otras ocasiones. Ya estando a salvo, solo le restaba esperar.
En tanto, en un barrio libanés, donde se alzaban complejos de edificios habitacionales, un crujido de concreto derrumbándose provocaba el colapso de un departamento, y dentro de este, un niño y sus abuelos quedaron sepultados.
Y lejos de ahí, a muchos kilómetros, en lo mas alto del monte sinai, en un promontorio rocoso, un artefacto de miles de años de antigüedad, echaba a andar una vez mas, su mecanismo. No había nada en la tecnología del hombre del siglo XXI que detectara los campos sutiles que emanaban de su interior. Ni tampoco podía ser visto en caso de que alguien estuviera cerca de el, ni tocado, ni despedía olores, simple y sencillamente se encontraba y no se encontraba. Al actuar, sus campos tomaban la forma de un cilindro de veinte kilómetros de altura que se agrandaba equidistante y perpendicular al suelo, a miles de kilómetros de su punto de origen. Avanzaban atravesando las cadenas montañosas, valles, ríos, ciudades, uno detrás del otro. Para un observador situado arriba del origen, los miraría similar a cuando se arroja una piedra a un estanque tranquilo.
El promedio de las personas, no experimentaba ninguna reacción visible al paso de los campos sutiles, otro tanto manifestaban cierto malestar que atribuían al estrés y la contaminación ambiental, y unas pocas, veían o sentían con pánico que algo muy raro estaba pasando, pues al paso de estos, si no estaban preparadas o no tenían conocimiento de ello, percibían como si la realidad se distorsionaba por instantes, y como resonaba en sus oídos el zumbido tan apabullante del paso de las emisiones, después de cierto numero de experiencias, había varios posibles finales: el suicido a soportar de nuevo la experiencia, la sumisión a la locura, entregarse a toda clase de teorías y corrientes que les explicasen el porque. O... entender que algo estaba pasando allá afuera, y buscar la respuesta dejando a un lado toda idea preconcebida.
La necesidad de enmascar el transporte de armas a través de las ciudades libanesas, había llevado a las personas que las transportaban a ingeniar métodos que les permitían confundirse entre la multitud citadina, y a la inteligencia militar israelí a posicionar satélites de orbita muy baja para observar sus desplazamientos. Las cámaras de alta resolución acoplados a detectores por emisión de rayos gama permitían detectar con cierta precisión, los grupos que por su ubicación, pudieran causar daño en terreno israelí. Sin embargo existía un desfase entre la información recibida y todo el protocolo de guerra que se tenía que seguir para accionar los tanques, o mandar un comando al lugar.
-Ala es grande y Mahoma su profeta, -musitaba-, quien preparaba el lanza cohetes, y otro con movimientos torpes, por los callos en sus manos, manipulaba el teclado de la computadora señalando los datos necesarios para dispararlo.
-Muerte a los infieles –contesto otro-.
Un instante después se alzaba al cielo, siguiendo las instrucciones almacenadas en su memoria, minutos más tarde caía sobre una acera de una ciudad israelí, fragmentándose, y volando pedazos de metal y concreto hacia todos lados, un desafortunado hombre cayó con el pecho ensangrentado.
Por el otro bando, un grupo de tanques tenía las coordenadas de donde surgió el cohete y enfocaron sus cañones a ese lugar. Adiestrados en el uso de la tecnología digital, fueron mucho más rápidos para ordenarles a las computadoras.
-Fuego, -ordeno un comandante-, y entre dientes: esta tierra nos fue dada por heredad.
Las ojivas ejecutaron fielmente las órdenes, ascendieron llegando a su punto más alto, para después bajar describiendo una trayectoria parabólica, entregando su mensaje de muerte en los conjuntos habitacionales del barrio libanés.
Unos minutos del accionamiento del mecanismo fueron suficientes, los dispositivos exteriores se retrajeron sobre el artefacto. El atarceder caía sobre el monte sinai, iluminándolo de tonos amarillos, rojos, al igual que miles de años atrás. A los pies de la montaña, aun había en un monasterio religioso, sacerdotes que se entregaban a sus rezos rutinarios, para ello solo había sido un día mas.
Para los diasapasones humanos, en cambio, ese día, como a muchos otros, similares a ellos, cambio el rumbo de sus vidas para siempre.

LA ATALAYA DEL MIEDO

Domina la amplia meseta, la atalaya del miedo, imponente; soberbia en su construccion y detalles, cumpliendo fielmente su cometido para el cual fue construida.
Generaciones han transcurrido desde su construcción. Solo unos cuantos han burlado su vigilancia. Porque no es facil traspasarla.
A pesar que no existan ojos vigilantes en su cima. Sus arquitectos aseguraron que vigilaria de un modo mucho mas eficaz. En su interior, un ingenioso mecanismo detecta la proximidad de quien se esta acercando y posteriormente despliega una serie de fuerzas invisibles sobre quienes han osado atravesar sus dominios.
Para el que lograra la enorme hazaña de entrar ar la atalaya , no encontraria ni engranes, ni ingenios electronicos, no encontraria nada. Tan solo veria tallados por las paredes, simbolos de caprichosas formas, curvas uniendose a elipses, y estas a circulos, repitiendose una y otra vez a lo largo y ancho del interior de la estructura.
Pero la atalaya no actua contra quien lo penetre, no hay necesidad de tal, embelesado por la belleza de techos y paredes, su visitante desistiria de arruniar tal prodigio arquitectonico.
Más para el infortunado que osare caminar a traves de la meseta que vigila. Para el aguardan los mas terribles dolores provocados por sus recuerdos, la mas fatal de las inseguridades harian presa de su corazón y vendria un llanto amargo por tener la sensación de ser nada, de no lograr nada, una sensación de pesadez en su cuerpo, una necesidad por sactisfacerse le dominaria. Su brutal necesidad de escapar a esa prisión sin barrotes, sin carceleros se ira difuminando y en su lugar, necesita desesperadamente de una compañia que supla esa cruel soledad que lo esta matando.
En el aire, recorren acordes de una nota sin fin, que su oido no entrenado no puede escuchar, llegan a su cuerpo, penetran su piel, por cada vena, en cada musculo, tocando sus nervios, detonando una y otra vez cada miedo, cada pesadilla, obligandolo a caer.
De entre todos, hay una persona que pensaba era el unico, pero hay muchos más tratando de huir, voltea a la derecha, e izquierda, unos se regresan, otros permanecen en una posición silente, con los ojos perdidos en el vacio, han encontrado placer en su miedo y a fuerza de estar inmoviles, han logrado escuchar los acordes y entre ellos, vislumbran la sombra de quienes construyeron la atalaya del miedo. De repente, hacia adelante; alcanza a percibir que una figura ha logrado casi alcanzar el borde de la frontera. En su somnolencia comprende que es la salida, y comprende que sea lo que lo mantenido idiota; no tiene fuerza infinita ni lo abarca todo.
Un coraje que proviene de su interior se apodera de corazón, trastabillando avanza, cae una y otra vez, pero crece la certeza de que puede lograrlo.
Los sensores de la atalaya perciben una fluctuación, sus acordes ahora provocan una estampida de seres que rondan por la meseta, unos contra otros chocan, dentro de sus limites, impidiendole el libre paso.
Crece la determinación, la lucha por logralo, ve como aquella otra persona que lo logro ahora corre rumbo a las montañas que de divisan a la distancia. ¿Porque el no?.
Entonces.. se inicia la etapa del escape.

viernes, 4 de diciembre de 2009

RECORDE

Hoy recorde muchas cosas
y olvide otras tantas
hoy recorde tu mirada
tu pelo, tu andar, tu sonrisa
olvide tus arranques, tu desdenes
Hoy recorde las caminatas
la brisa del atardecer
las hojas de los pinos cantar
aquel petirrojo que inmovil nos veia
Olvide nuestras discusiones
las ofensas verbales
las miradas quemantes
el silencio infame
Recorde el dulce aroma de tus labios
la melodia de tus palabras al decir
te amo, te extraño, te necesito
por siempre juntos....
por siempre juntos, y...
no fue asi, no fue asi
hoy cada quien recorre su sendero
con quien lo recorreras tu?
a quien mas le diras lo mismo
que un dia me dijiste a mi
a quien mas acariciaras su pelo
mientras lo miras
Y me imagine aquel baile a la luz de la luna
que nunca realizamos
aquel viaje a esas cabañas con chimenea
que dejamos postergado
Recorde lo bello, lo hermoso
Olvide aquello que nos separo
e imagine lo que no llegamos a realizar
recorriendo mi sendero
y tu... como estaras recorriendo el tuyo?

HOMICIDIO EN VILLA FELIZ

Lo escribi hace un año, hoy sigue dolorosamente actual, con nuevos actores, pero con el mismo guión y escenario.

Pase cerca de una persona asesinada a tiros rumbo a mi trabajo. Momentos antes, despotricando contra el transito vehicular y el mal desempeño de los agentes de transito, pensando que tal vez otra marcha, otro cambio de vialidad fue lo que ocasiono el congestionamiento. Tengo que subir hacia una fuente de agua llamada “la hermana agua”, y a mi izquierda pude distinguir la silueta de una persona cubierta por una sabana blanca, muchas patrullas, un circulo de personas rodeando aquel espectáculo surrealista, Al frente se ubica una escuela secundaria, creo esta todavía un jardín de niños, y mas arriba el complejo del Hospital civil.
Por un momento pensé que podría haber sido un niño, un joven. Una tristeza invadió mi alma. Pensé en las personas que lo estarían esperando. Llegue al trabajo y para ese momento, ya se sabía quien era, yo me sorprendí que en Internet ya estuviera la nota: Un policía mas que engrosaba las encuestas, ejecutado a tiros. Con una historia, con rumores y secretos a voces que lo relacionaban en no muy buenos pasos y a 10 minutos de trayecto, en la ciudad de la cultura, se desarrollaba un informe de gobierno. “En paz y trabajando” es el slogan que suena una y otra vez en la radio, en la televisión, en los periódicos. Tepic es llamado ahora “Villa Feliz”. Horas más tarde, las imágenes más explicitas se mostraban en los periódicos online.
Nunca en mi vida pensé ser testigo de algo semejante, lo miraba a través de los noticieros, y sin embargo, aquí y ahora, frente a cientos de niños y adolescentes. Escuchando las detonaciones y después… mirar el cuerpo de un hombre inerte con un charco de sangre que se convirtió en un arroyuelo de unos veinte metros. ¿Que emociones quedara impresa en sus almas?, en mi caso, no pude evitar llorar en la soledad, y no me importa que me digan mariquita mariquita, y decidí escribir mi punto de vista. Amable lector puedes copiarlo, puedes decir que es tuyo, pero por favor dile a quien conozcas: ¡Hey mira, lee esto!.
Llegue a Tepic muy pequeño, a los cuatro años de edad, y a lo largo de mi vida he mirado la ciudad crecer, pobre en mi niñez, me tocaba caminar kilómetros para llegar en aquellos tiempos a lo que ahora es cerca de Nayar abastos, así que atravesaba pastizales, cañaverales, sin temor a que alguien nos molestara. Oliendo por las mañanas ese olor a menta de una cierta especie de pasto, por las tardes mirando a lo lejos el azul de los cerros, y en el camino me encontraba con conejos silvestres, petirrojos, gorriones y hasta halconcillos. Muy rara vez se escuchaba oír las sirenas de las ambulancias y me inspiraban un respeto místico los policías y el ejército.
Fui creciendo y crecieron las vallas, los muros, los alambrados con la leyenda “propiedad privada”, teniéndose que bordear. Más nunca me toco ver un accidente, mucho menos un muerto a plena luz y en la calle.
Se han levantado centros comerciales, el mas reciente, mas mono y moderno que sus predecesores. Muchos vehículos nuevos transitan por la calles, y una nube café gris cubre el día, por las noches los resplandores de los eventos en las plazas comerciales opacan el brillo de las estrellas. Ahora tengo que viajar lejos para admirar la vía Láctea, la luna y las estrellas. En la ciudad veo ocasionalmente a Venus, Júpiter, Las Pléyades, y la luna ya no tiene ese brillo azulado hipnótico que me hace mirarla por mucho tiempo, una permanente nube café gris cubriéndonos, extraño el azul del cielo, extraño meterme a caminar en las aguas del río mololoa. Ahora tengo que mirar a mi izquierda, a mi derecha. Pendiente de si se acerca un agente de la ley, porque no se que este pasando a su alrededor. Y todos a mi alrededor igual de desconfiados.
Extraño el aroma de los árboles, el sonido del viento a través de los pinos. Nos hemos convertido en prisioneros de una cárcel invisible que se extiende ante nuestros ojos. En una ansiedad por comprar y tener carros, casas, lujos, a costa de lo que sea, pero no todos nacimos con dinero y debemos trabajar y estudiar por lograr una mejor calidad de vida. Pero no todos han adoptado esa escala de valores. Y pienso en los seres que accionaron los gatillos, que contexto de vida los coloco en esa hora y ese lugar. En el contexto de vida del hombre que le quitaron la vida. ¿Y si uno conociera su futuro lo cambiarían?
Llore en la soledad, porque pensé en todo el cúmulo de situaciones que nos están despojando de nuestros valores, del respeto a la vida humana, del amor por el trabajo, de maravillarse ante la ciencia, de sorprenderse por el rocío de la mañana, (hace tanto que no veo aquellos rocíos de antaño). Llore, por que en un afán de conseguir todo a costa de nada, nos inundan con películas, videojuegos, canciones que exaltan la muerte, el dolor, el hacerle daño a otra persona sin tener remordimiento. Llore por el hombre o la mujer que guardaba una estima hacia ese ser que yacía tirado con el rostro destrozado y en esta navidad no compartirían regalos, ni abrazos, no más. Llore por los seres que le hicieron eso, porque la daga de Damocles pendería de ellos por el resto de sus vidas, y así fuera la justicia humana o divina, tendrán que rendir cuentas en algún momento, en algún lugar. Llore porque mis lágrimas catalizaran mis sentimientos. Y lo que daría por transmitirles mis sentimientos de maravilla ante lo hermoso que es el universo. Porque captaran que somos uno con el universo. Que nuestro lugar en el planeta tierra no es permanecer pasivos, ni fumar, ni drogarse, ni beber sin control, ni acumular riquezas, ni poder, Nuestro lugar en la tierra es más elevado, más sublime. Dicen que el cielo y el infierno se encuentran aquí. ¿Por qué lo estamos transformando en un infierno?, porque no detenemos esto. Lo podemos lograr, podemos recuperar nuestros valores, podemos mirar con confianza a los policías, al ejército, a nuestras autoridades.
Recuerdo por estos mismos días, hace unos años, al recolocar una iluminación navideña estando en lo alto de una escalera, en una zona céntrica, como las personas de los demás negocios laboraban colocando los adornos de la temporada. Aun esta en mí, las tonalidades doradas del atardecer, y de repente un silencio, no había compradores, solo se estaban colocando los adornos: Un joyero de al lado, el ferretero de dos locales mas allá, las muchachas que vendían dulces, cada uno ensimismado en su mundo, en la actualidad siguen ahí. Y a más de uno le he visto si el rostro cansado, pero también he advertido una expresión de satisfacción por su trabajo. Orgulloso de terminar la jornada y retornar a casa. Es muy seguro que alguien estuviera esperándole para cenar, para decirle como te fue, luego un abrazo, sonrisas, porque no, también reclamos, pero ahí estaría de vuelta, independientemente de todo, ahí estaría compartiendo ver la televisión, los chismes, los pleitos y al día siguiente la rutina y en la rutina esta el ver que podemos hacer interesante para que esa rutina no sea asqueante. Pero eso no será posible para ese hombre tirado a media calle, no para los miles que les ha ocurrido lo mismo. E igual, miles de espadas de Damocles sobre las cabezas de sus ejecutores. Fichas de domino cayendo una tras otra, donde un 17 de diciembre del 2008 pase cerca a un ejecutado. En un paisaje surrealista con un circulo de niños y jóvenes mirándolo. En un lugar llamado “Villa Feliz”

jueves, 3 de diciembre de 2009

SER A ESTUVE

Conforme vivo experiencias
me doy cuenta de lo mucho que le di valor a
emociones vanos y sentimientos
igual de vacios

Si, es cierto, en su momento
me hicieron crecer, a costa de lagrimas si,
pero tambien hubo momentos innigualables
pero siempre existia ese algo que aun no llegaba

Ese algo, llego, y poco a poco esta tomando forma
y es muy distinto ser, a estar
y hoy estuve frente a un portal
que sinceramente no se como abrirlo

Pero una certeza esta en mi mente
soy parte de esas personas
que al igual que yo, años antes
siglos antes pisaron ese lugar
y quedaron igual de maravillados
decididos a perpetuar sus visitas
al menos una vez al año

Decididos a observar, ser parte
del fenomeno de apertura del portal
y disfrutar, vivenciar lo que existe al otro lado
cuantos han sido?

No se sabe con certeza, algunos
han dejado testimonio en piedra
otros, un tanto torpes copiones
han querido dejar su rastro

Pero se nota la diferencia,
de expresiones
se nota quien ha dejado una simple piedra
como mudo testigo de su visita

En un entorno de calor axfisiante
y humedad extrema
en el silencio se despliega
lo que llamo salon del consejo
por su forma, por sus asientos de piedra

y en medio un oraculo, contenido en una pileta
Siento envidia por lo que habiendo tomado
esos asientos, viajaron a traves del espacio y tiempo
comprendiendo, sintiendo los misterios
del universo y regresando a tratar de transmitir
tales visiones, ideas y emociones

Supongo no habria lenguaje humano que detalle con exactitud
los paisajes, los mundos, los seres
con los que interacturaron
Y en su lenguaje y capacidad dejaron testimonio
en piedra, relatos, y artesanias
de aquellas protoformas sin cuerpo, no sujetos
a las leyes mundanales, mas sin embargo
con mucha mas conciencia

Muy distinto ser a estar, y hoy estuve.

martes, 1 de diciembre de 2009

la ultima copla del marakame cantante parte 6 de 6

Un segundo es eterno y una eternidad pasa en un segundo en el tiempo de los dioses. Estaba flotando arriba de la roca blanca, no veía sus pies, ni sus manos, pero podía ver como lo hacia si tuviera su cuerpo. Se elevo hasta las nubes y cayo en picada como lo hace el halcón. ¿Por qué no veía a sus ancestros?, ¿Cuándo tomaría el camino hacia las tierras de los que partieron antes que el?, viajo hasta donde nació. No vio más Tecual, En su lugar, un contraste de personas de tez clara y otra muy obscura como la noche, estos últimos habían tomado el lugar de esclavos. Viajo hasta el promontorio, se encontraba destruido, en su lugar se levantaban un madero formando una cruz. Se elevo más arriba y escucho llantos procedentes de las montañas, se acerco para ver como extraían sin cesar las piedras para molerlas, someterlas al fuego y obtener las lagrimas de sol. Eran las guardianas de las cuevas que desconsoladas veían desmoronarse el interior. No eran las tribus fuertes de antaño, tampoco los de tez pálida quienes realizaban ese trabajo. Sino una rara mezcla de las anteriores. Se acerco a decirles que se detuvieran, pero ellos solo advirtieron un fuerte ventarrón.
Lleno de enojo, subió hasta que miro el cielo azul transformarse en estrellado, y con ese sentimiento convoco a las nubes que se congregaron a su servicio, junto con ellas bajo dando giros hasta llegar al suelo. Las personas huían aterrorizadas de la tromba que llego de improviso. Se detuvo cuando algo le toco, algo más grande que el.
- Hay reglas, ni tu puedes hacer lo que quieras, ni ellos provocar más daño –emoción, pensamiento le transmitía algo que no podía ver-.
Caminos por recorrer, decisiones que tomar, no era tanto que fuera un elegido, simplemente había escuchado el secreto de los sacerdotes cantantes, el mismo secreto que pregonaban cuando recorrían los poblados y sentaban alrededor de una fogata a las personas.
Así, en la tierra posteriormente llamada Nayarit, se quedo con la esperanza de que alguien más le escuchara el secreto a través del sonido del arroyo, del susurro del viento al atravesar los árboles, del caer las gotas al llover, porque quizás en ningún otro lado se conjuntaba la sucesión de plantas por la conjunción de sus montañas con la costa, y la serpiente de fuego no salía con furia a la superficie, sino bañaba con su calor manantiales para hacerlos curativos, generando asimismo lugares llamados sagrados por los mestizos.
Hoy, ve a los coras y huicholes peregrinar, tratando de recordar, pero el secreto no esta en caminar, sino en saber escuchar. A muchos ha visto tomar el sendero de las tierras de los sueños. Hoy, sigue esperando a quien le acompañe, ni importa que sea Cora, tepehuano, huichol o mestizo, porque todos son hermanos, al ser una la sangre, una el alma, el alma de Aramara.

la ultima copla del marakame cantanta parte 5 de 6

El polvo levantado por los caballos se iba mezclando con sus lagrimas, cuando por fin de disipo, canales de lodo salado recorrían sus mejillas, llegando a sus labios. De pie mirando las figuras de contornos remarcados por sangre seca tuvo un destello de entendimiento.

-Como le hables a las personas estas te contestaran, -con gran amor le aconsejaba su madre a la vez que le pasaba su mano por su mejilla-. Así a lo que te rodea, más no ocupas palabras, cuando su lenguaje no comprendas, tus sentimientos bastan.
Así pues porque no intentarlo, entonando una dulce petición pidió la roca le explicara, y esta le contesto, las figuras tomaron vida, y comprendió que debía seguir al sol, pues al final de su recorrido llegaba al mar, tratando de alcanzar a la luna coqueta, quien graciosamente huía de el en un juego de seducción, pero no siempre, pues llegaba el momento en el cual lo esperaba para fundirse a el. Sus cómplices, las estrellas, le contaban como en la tierra, las guardianas de las cuevas le daban paso a la serpiente para que recorriera su espalda por su interior y viniera y volviera desde el cerro del Coatepec a ese promontorio. Y en su paso recogiera las historias de los árboles, los animales, los ríos; para contarlas a los dioses y estos decidieran cuanta agua mandar, si debía hacer mucho o poco calor; en tanto el viento los trasladaba para hacer estas tareas.
Recogió la bufa de agua que nadie reparo en ella, junto los pedazos de pan duro. E inicio el camino pendiente abajo. Se limpio la suciedad en un hilo de agua que cruzo. Otro destello estallo en su cabeza, toda el agua llega al mar. Entonces todos los hilos debían juntarse para formar los ríos, y estos debían a su vez juntarse para presentarse ante Aramara.
Caminos que recorrer y decisiones que tomar. Llego a un punto que doblando a la izquierda lo llevaría hasta donde se encontraban los piel sin color y corazón de piedra. No lo dudo, Oleadas de calor en su pecho le hicieron tomar el lado contrario. No lo extrañarían después de todo, un indio menos.
Conforme iba avanzando noto el ruido que parecía de un caudal fuerte de agua, poniendo atención, advirtió que era el susurro del viento al pasar por las hojas de los árboles, y se dirigió a el con otra petición. Sucedió entonces que los colores del paisaje cambiaron, y un trazo a modo de camino se delineo y entendió que era su sendero a seguir.

La noche le tomo en un claro, cesando el vértigo de las emociones vividas. De sed no se podía quejar, multitud de arroyos le brindaban el agua suficiente. Más el gruñido en su estomago le indicaba que debía comer algo sólido. Agotado, se recostó mirando las estrellas, noto por vez primera que no eran iguales. Miles de puntos de colores azul, blanco, rojo y amarillo se desplegaba frente a sus ojos formando caprichosas figuras, llego a notar pequeños puntos, como si de nubes se tratara, pero estaban muy lejos para serlo, además, daba la impresión que se encontraban por detrás de las estrellas. En medio resaltaba el camino de los dioses. Se decía, caminaban sobre ese empedrado de puntos brillantes para llegar a sus tierras. Sobre el filo del horizonte, la luna empezó a surgir, y de aquí en adelante, menguaría su brillo para ocultarse y fundirse con su amante el sol. Para volver a surgir renovada, viajando orgullosa por el cielo, como desde el principio de los tiempos.
No pudo substraerse a su brillo hipnótico, mucho menos dejar de observar el azulado resplandor alrededor de ella. Se dejo llevar por ese deseo de cantar coplas que no recordaba haber aprendido, surgieron armoniosamente, integrándose al coro terrenal y cósmico, porque todos tenían algo que cantar. Escucho acordes venidos de todo y ningún lado que inundaron el lugar. Y al alcanzar la luna su punto más alto, una imagen lleno su campo visual.
¿Mamá?, ¡mamá!, corrió a su encuentro emocionado, no dejaba de abrazarle y besarle, quiso besar sus pies, pero ella le detuvo en su intención. Hasta entonces reparo en la luz que emanaba por todo su cuerpo. Ya no había palabras, porque estas solo se emplean en el plano limitado de las formas. En donde fuera que se encontraba, ya no era necesario el lenguaje. Ahí, le mostraron la manera de llegar y como alimentarse en el camino. Así como también converso de todas las cosas que le habían pasado. Ahí le mostraron las que estaban por pasar.
Se había acostumbrado a las conversaciones de las rocas con los arroyos, los pinos con el viento, las noticias de los petirrojos de lo que ocurría en el campo. De las presunciones del Halcón para hacer acrobacias en el cielo. Pensaba que se había acostumbrado a todos los murmullos, pero aquí con las olas bañándole los pies, escuchaba murmullos en muchos idiomas. Nadar no era problema, debía tocar la roca, subir a ella. Avanzo despacio, luego nado; una brazada tras otra hasta llegar. Cuando su mano agarro la piedra, algo sujeto su pie y lo sumergió. Esto no lo había visto en sus sueños, miro hacia abajo y no distinguió que lo sujetaba, lucho por ir hacia arriba pero solo veía alejarse la superficie del agua. Quiso respirar, pero sintió la quemante agua salada inundándole los pulmones, en su último aliento se despidió en el lenguaje de los cantantes, ese que no se mostraba a los demás y cerro sus ojos.

la ultima copla del marakame cantante parte 4 de 6

-Apura, que la luna llena dentro de poco estará en la parte más alta de su recorrido por el cielo. Te preguntaras porque a ti, porque ahora; conocí a tu padre, un gran hermano, lo mire partir a los cielos de Aramara, como tu me veras partir ahora a mi y le hice la promesa de hablar contigo, siento que sea en estas circunstancias, debes tener en cuenta que no todo lo conocemos, ningún hombre en la tierra tiene esa virtud, y tengo el presentimiento que ni lo dioses lo conocen todo. –Un tinte de queja se advertía en sus palabras-. Lo que si se, es que se nos dan caminos por recorrer y decisiones por tomar. Sabia desde hace mucho de la llegada de estos hombres sin color en su piel, sin sentimientos en su corazón, mucho antes de que ellos llegaran, venidos de lo profundo, de las tierras que vieron nacer al hombre que traen colgado a lo que ellos llaman cruz, pero ese hombre hace mucho que la dejo para no volver a estar en ella. Traía un mensaje que olvidaron en su sustancia. Olvidaron los cantos, ya no se sientan alrededor de fogatas y las que hacen son para quemar a sus iguales. Aman las lágrimas de sol como nosotros amamos los susurros de los pinos al hablar con el viento. Alguien les invento que muchas de ellas; propiedad de los que pasaron por aquí buscando un águila devorando una serpiente en un lago, están escondidas en estas montañas. Pero no se van a detener aun si lo encuentran porque ya están arropados por la dureza de la piedra a la que arrebatan trozos sometiéndolos al fuego, para sacar esas hojas que con tanta facilidad desbaratan los huesos y carnes de nuestros hermanos. No conocen la palabra suficiente. Ha empezado otra época. Lo poco que me queda por hacer es cantarte a ti. No porque los dioses me lo hayan ordenado, porque me hubiera sido fácil aterrorizar y dar muerte con mis artes a estos hombres que hace horas me golpearon. Sino porque cuando te mire en el vientre de tu madre, me di cuenta que la luna te había cantado. Y hoy, cuando la Reina y Señora de los cielos nocturnos se muestra en todo su esplendor le rindo mi último tributo con los cantos de quienes me precedieron y te revelo el secreto de los cantantes.
Una voz potente y afinada irrumpió los sonidos de la noche, desenterrando recuerdos de ancianos que le contaban del calor tibio en el corazón que despertaba cuando les visitaba, uniéndolos en un solo sentimiento. Se olvido de todo dolor, de su condición de esclavo, de la opresión de las llamas del infierno si se portaba mal. Escuchaba embelesado de la repartición de bienes y dones para vivir en armonía en esa tierra dotada de lo divino en sus montañas, sus ríos, y el mar que nunca había visto. Escucho de las tierras más allá de los sueños, donde moran quienes no abren sus ojos más en esta vida, y de aquellas más lejanas de donde proceden los dioses. A las palabras siguieron imágenes en su cerebro, de cerros, cañadas, arroyos, de aves, venados, coyotes, miro a su madre extenderle los brazos; Extendió los suyos, pero los brazos de ella se convirtieron en las ramas extendidas de pinos gigantescos, y después… siguió la nada de la inconsciencia.

Una sensación punzante en sus costillas lo hizo abrir los ojos. Antes de abrirlos completamente ya estaba siendo jalado con violencia hacia arriba.
-Indio imbecil, no que muy diligente, lo dejaste desangrarse, -le gritaba el mismo soldado que lo había traído un día antes-, ninguno de ustedes sirve para gran cosa, son unas bestias, peores que animales.
Al tiempo que lo sujetaba de los cabellos y lo hacia mirar la piedra. No podía creer lo que miraba, el cuerpo extendido del sacerdote cantante, su cabeza en la dirección que nace el sol con hilillos de sangre brotando por sus oídos, nariz y boca, coloreando las figuras trazadas en piedra, reconoció la mazorca, las serpientes, y un animal que nunca había visto, pero pareció a una araña, solo que con tenazas. Luego miro el cielo para quedar viendo el abismo del paredón.
-No lo avientes, no por ahora –lo detuvo el capitán-, tráelo y que me diga lo poco o mucho que alcanzo a escuchar.
Con igual brutalidad fue obligado a hincarse, por un momento pensó que no tenía nada que decir, sin embargo, de sus labios surgió una historia de la danza del sol con la luna, y de sus acompañantes, los luceros refulgentes que se colocan en fila para verlos pasar. Conforme iba relatando, los ojos del que comandaba los soldados se habían transformado en dos brasas brillantes.
-Maldita sea, - rugió -, estoy cansado, pero que se traen con las danzas, el sol y no se que tanto, es que no se saben otra tonada. He venido al infierno, pero no me voy de el, sino es con lo que me trajo aquí.
Con velocidad inaudita, tomo el brazo y pierna del marakame cantante y lo arrojo por el abismo.
-Anda, quiero ver si es cierto que podías volar, -le grito-, pero lo único que vieron fue un cuerpo inerte chocando contra las rocas.
Hasta ese rato de rodillas, tuvo fuerzas para gritar, al tiempo que se soltaba del soldado para dirigirse al filo del promontorio, con una primera intención de lanzarse pero la sensación de la altura lo detuvo.
-¿Que esperas?, síguelo, no espera, yo te ayudo, - esbozando una sonrisa siniestra- , dirigiéndose presto a cumplir su homicida intención.
-Capitán, -lo detuvo el sacerdote, que hasta se momento se había mantenido al margen-, le recuerdo que esta historia siempre se mantuvo en alto secreto. Esto demuestra que este muchacho no miente en lo que cuenta. Además informare a sus superiores de la energía que ha demostrado para esta tarea, pero temo, no quedan más cantantes que yo sepa. Si lo que busca existe, estará en otras latitudes. A propósito, un misionero destinado a las californias me ha informado de que corren historias de una ciudad enteramente construida de oro, llamada Cibola. ¿Será acaso la que están buscando?
-Cuénteme más en el fuerte, que por venir temprano no probado bocado. Ah, y que ese indio se vaya a pie, -volteando a ver al misionero-, no exaspere mi paciencia padre. Bastante clemencia he demostrado hoy. ¡Soldados, monten, que ya quiero morder un buen asado!
- Apúrate muchacho –arrojándole unos pedazos de pan-, a buen paso estas en la tarde –Al tiempo que montaba a su mula-. Dios te bendiga.

La ultima copla del marakame cantante parte 3 de 6

Una vez más esperaba escuchar los lamentos, las maldiciones; pero esta vez, solo escuchaba lo último, empezaron cuando el sol estaba cerca de lo alto, y salieron cuando este va en filo a esconderse en el horizonte. Arrastrando lo sacaron, sangrando profusamente de su nariz y boca, con un ojo hinchado. Sabia la rutina, si se lo entregaban, había que limpiarlo, curarle las heridas, cambiarlo de ropa, y darle las infusiones. Pero esta vez, pasaron de largo, sorprendido no estaba. Pero cuando el franciscano lo tomo del antebrazo y lo llevo con el, lo invadió una mezcla de miedo y sorpresa que se transformo en terror cuando lo subieron a un caballo. El jinete le grito: “agarrate de mi, no sea que te caigas y te rompas la cabeza antes de tiempo, pero no tan fuerte idiota que no me dejas respirar”-. Todo estaba pasando tan rápido que solo atino a entender que estaban enfilando a un cerro rumbo a un promontorio rocoso que sobresalía del paredón. Lo que parecía pequeño, en realidad era pared muy alta, conforme iban subiendo, su respiración se transformo en un resuello escandaloso. Tanto que el soldado al cual iba agarrado se burlo de el. El francisco, desde su mula, explico -casi a gritos por el ruido de los cascos-, que nunca había andado por estas veredas; añadió: “este indio es muy obediente, acata las reglas de no andar más allá de lo limites que le impuesto y aparte, trabaja con diligencia y prontitud”. El dialogo fue interrumpido por la señal de alto del capitán. Todos desmontaron a excepción del sacerdote cantante, -que hasta ese momento, se dio cuenta-, lo habían colocado como un saco de mercancías en uno de los caballos. Su primera intención fue ayudarlo, pero fue interrumpido por otros dos soldados que en esa misma rapidez lo llevaron hasta una piedra circular justo en el borde del paredón. Nuevamente sintió la opresión de las tenazas del sacerdote que junto con los soldados se colocaron en una formación de media luna frente a la piedra y en el centro, ahí arrojado con brusquedad, el sacerdote adopto una posición de plegaria, beso la roca con amor y pronuncio un susurro que no entendieron los presentes.
El franciscano, aun prendido al brazo del muchacho; se acerco, a la vez que con un tono amoroso le decía: “Hijo mío, solo contesta lo que te preguntan, solo eso, mira ve en tu hermanito menor un ejemplo de obediencia, anda, que el cielo premiara tu virtud al bautizarte como lo mandan los mandamientos del Señor”.
-Tu señor no es mi señor-, contesto, y lo que recibió como respuesta por parte del capitán, fue una patada en su rostro que lo coloco de cara al horizonte.
-Si de aquí al alba no obtengo lo pido, -sentencio-, lo aventare por ese paredón, dígale eso Padre.
Entonces comprendió, el sacedorte servia como interprete a la vez que hacia su campaña evangelizadora. Hasta ese momento lo soltó y con un movimiento lo hizo postrarse junto al sacerdote cantante, arrojándole una bufa de agua.
-Ve que puedes hacer por el, acompáñalo esta noche, -le indico- para ir a reunirse con el capitán que estaba dando indicaciones a los soldados.

Estaba por iniciar la puesta de sol, cuando lo acomodo en su regazo, retiro los coágulos de sangre, y le dio a beber unos sorbos. El hombre lo detuvo, a una señal de su mano, volteo a mirar el espectáculo de colores. Los rayos pegando en las nubes dispersas provocando el mosaico de tonos naranjas, rojizos y púrpuras. Admiro la belleza del Sol al perfilar su contorno con las montañas al fundirse a ellas. El momento fue interrumpido por el franciscano que le llevaba cecina y queso seco. Le pidió separarse y a unos pasos de distancia, susurrándole al oído:
-Pon atención a todo lo que diga, que los hombres en su delirio de enfermedad revelan muchas verdades, -haciendo énfasis-, te va la vida en ello muchacho. –Continuo- presta mucha atención, nos vamos a retirar, volvemos mañana, te advierto todo este lugar por la noche se cubre con serpientes, escorpiones y ve a saber que más, hasta tus hermanos lo evitan, , yo te puedo dar testimonio que indio que ha huido hacia estos rumbos, lo hemos encontrado muerto e hinchado de piquetes y mordidas. Dicen que el hombre que yace postrado es capaz de estar aquí; eso lo vamos a ver, y pues estará en dios que tú mañana amanezcas con el, lo siento muchacho, son órdenes del capitán, yo solo te puedo dejar esta manta. Deja bendecirte.
Acto seguido, partieron a galope. La velocidad con la que se desarrollaron los eventos lo dejo inmóvil por un largo rato. Su turbación se vio interrumpida por una risa acompañada de tos.
-No trates de entenderlos muchacho, no tienen hilo, ven anda, ayúdame que mi sangre ha regado la piedra y eso no es bueno.
Solícitamente como siempre, siguió sus instrucciones del acomodo de pequeñas piedras dispuestas en montoncitos en sitios dentro de la gran piedra circular. Luego, le ayudo a incorporase para ver como trazaba signos invisibles, y escuchar susurrar cantos que no alcanzo a distinguir. Para luego sentarse delante del montón que daba hacia donde se ocultaba el sol, con las piernas cruzadas y completamente erguido en su espalda, no atinaba a comprender como una persona que había sufrido tal castigo una horas antes, tenía esa porte y vitalidad. Con un ademán suave le invito a hacer lo mismo, pero quedando frente a el.

La ultima copla del marakame cantante parte 2 de 6

Extrañas enfermedades a raíz de la llegada de los hombres blancos surgieron entre sus congeneres, las medicinas de los curanderos sacerdotes se mostraban impotentes ante las llagas que surgían de la piel, la tos que no cesaba, la sangre que no dejaba de salir en sus heces, en su orina. Día a día, notaba como su raza, los Tecual se iban reduciendo, pero el, a el no le pasaba nada. Notando esto el monje, lo enviaba a estar cerca de ellos, de los enfermos para suministrarles lo que piadosamente en sus manos podía ofrecerles. Al principio con temor, mas después por convicción suministraba las infusiones, aplicaba los lienzos húmedos en sus frentes, quitaba la suciedad. En ese lugar que denominaban fuerte, no solo estaban los Tecual, sino prisioneros de las otras tribus fuertes, enfermos y maltrechos, pero útiles para fines que no confesaban públicamente los llegados de un lugar llamado Castilla.
Por tanto, por orden de su comandante, debían prolongarles la vida hasta donde fuera posible. Particularmente tenían una obsesión por los cantantes. De vez en vez, a los capturados, los trasladaban a un cuarto en la misión y reunidos el monje y soldados se encerraban con ellos por largos ratos. De vez en vez escuchaba lamentos, en otras maldiciones. De lo que ocurriera dentro de las cuatro paredes no podía dar fe, de lo que si tenía certeza es, que debía preparar infusiones, lienzos húmedos y tela limpia para cuando los sacaran.
Los cantantes constituían una raza aparte dentro de los grupos tribales, usualmente nacían dentro de los wirika, o los xcoras y por ultimo en alguna de las tribus restantes, se distinguían porque viajaban en solitario, a lo largo y ancho de las montañas, la costa y las planicies dentro de los cuatro puntos cardinales conocidos, entonando melodías. Sus cantares relataban, de cuando los Dioses soñaron el mundo y lo crearon, de cómo se dividieron las tareas para cuidar y velar por el fuego, el agua, la tierra, el aire. Crearon fama de saber hablar con las serpientes, los coyotes, las aves. De cruzar por veredas, ahí, donde los demás no veían nada. Eran respetados, mas no temidos, su llegada a cualquier pueblo era motivo de alegría, porque al llegar la tarde en ese claroscuro de luz, y rodeando una fogata; los hombres, mujeres y niños escuchaban a través de canciones, las historias del mundo de los dioses, de los animales, y de lo que pasaba en otras tribus.
El pensaba, que los piel sin color y ojos sin sentimientos, querían obtener esas canciones. Pero de todos era conocido, que los dioses elegían al cantante, así como el tiempo y la manera de entonar, de como respirar, y que debían cantar. Por tanto, otra manera de arrancar sus secretos era insensata. Y, recapacitaba: “ah, es para abrir veredas”, pero luego recordaba, -“pero si ellos también utilizan las estrellas y el sol para guiarse por los cerros”-, así pues seguía sin comprender esa obsesión por llevarlos y encerrarlos en aquel cuarto.
Su vida transcurría en un ritmo de tiempo monótono, diariamente hacia sus tareas con diligencia y prontitud, cada ordenamiento, cada encomienda. El monje le había tomado aprecio por sus virtudes, pero no por ello dejaba de ser estricto y en más de una ocasión en aras de perfeccionar sus hábitos, había sentido su vara de fresno en la espalda. Pero el ya no sentía el dolor, no sentía que de sus ojos quisieran salir lagrimas, no sentía ya nada cuando veía morir a sus hermanos de tierra a manos de los españoles, ni por la enfermedad, ni por el hambre. Solo estaba. Los Tecual que le habían acompañado sucumbieron igual. Se había resignado a esperar su hora para reunirse con su madre y padre en la tierra donde crece el maíz a cualquier tiempo, y el venado se te acerca sin miedo y puedes acariciar al coyote sin temor. Porque podría repetir una y mil veces la historia de ese dios colocado en ese madero, de sus promesas de entrar a un paraíso, pero el prefería su paraíso que le escucho a un cantante, donde los dioses son uno con el y el uno con ellos.
Ocurrió entonces, -no lo capturaron como a los otros -, simplemente los espero en una colina, mirando hacia el infinito, de pie con todo el orgullo de su raza de bronce, imponente. Un hombre del cual circulaban muchas historias, el único sacerdote-cantante conocido. En silencio entendieron que no era preciso amarrarle las manos y escoltado llego al fuerte, porque de todos era conocido la ansiedad de los venidos de castilla que todo deseaban a la brevedad, en especial, a las lagrimas de sol, por las cuales, sus ojos sin sentimientos se transformaban con un brillo que antecedía la más de las veces a la muerte.
Antes de entrar, sus ojos se cruzaron por un instante, antes de entrar al temido cuarto, algo en su mirada le despertó sensaciones enterradas, sintió al padre que nunca conoció, al hermano de raza, al amigo que no tenía. Desconcertado, quedo inmóvil, pero la palmada en la espalda del franciscano le hizo recordar que tenía cosas que hacer.

La ultima copla del marakame cantante parte 1 de 6

Todo el hambre, el cansancio, los dolores de cuerpo, las ampollas en sus manos y pies, en veces la desesperanza y las ganas de volver, todo, todo había valido la pena, ante tan hermosa visión que se extendía frente a el.
Trémulo de la emoción, tuvo que abrazarse a un árbol para después, caer de rodillas y besar la tierra, con toda la gratitud que le fue posible expresar. Sus lágrimas bañaban la hojarasca, fundiéndose a ella.
- Diosa y madre mía, -en un canto ahogado en veces por el llanto, decía- mi vida y mi ser te honran ya que le has permitido viajar siguiendo tus designios para completar lo que me fue encomendado.
Porque sus ojos que jamás habían contemplado el mar; le permitían ver ahora, extendiéndose infinito el océano, a su derecha e izquierda, desde un punto de la montaña que los venidos de un lugar que llamaban castilla, habían puesto por nombre el Cerro del San Juan. Calculo, su orilla iniciaba a no más de cuatro puestas de sol.
La Diosa había escuchado sus cantos, y si había logrado sortear tantas dificultades, pensó convencido: “Esta en sus deseos que llegue a la orilla, a buscar la piedra blanca que en mis sus sueños me muestra”. Y entonando una vez más, las coplas que le habían transmitido, inicio a bajar la cuesta.

Hacia ya muchas lunas, su madre le acariciaba el cabello, le explicaba que el tenia tres edades: una en la que se le permitía reír, correr, jugar, esconderse con mas niños de su edad, sin mas obligación que divertirse y crecer hasta la segunda edad en la que debía aprender el arte de obedecer y de observar, porque los Tecual venían al mundo a servir y en su caso a distinguir que leña cortar, que agua traer, que plantas podía comer, y en todos aquellos menesteres que su naturaleza como hombre al servicio de las razas fuertes de la zona debía servir.
Con amor, pasaba sus manos sobre su rostro, al tiempo que en el tono mas dulce le decía al oído: “Empéñate en tu trabajo, se solicito, se amable, que los Dioses te pueden premiar en tu tercera edad, con un señor que no te golpee, o te grite”. Más cuando el preguntaba sobre su padre, ella guardaba silencio.
-Cuando estés en la tercera edad y viva aún, te lo contare, -le contestaba- ahogando un sollozo velado. Con el tiempo no volvió a preguntar. En las conversaciones que indirectamente escuchaba a los ancianos, oía de un tiempo terrible de cuando fueron despojados de sus tierras por los hombres de piel sin color y ojos sin sentimientos, que ahora eran sus dueños.
El ya no guardaba esos recuerdos, puesto que fue de brazos de tan terribles sucesos. Entre esos hombres se distinguían quienes vestían con ropas de una sola costura y color de la tierra con un crucifijo al pecho que llamaban monjes franciscanos. Gracias a que su madre se encontraba al servicio de uno de ellos, evito su muerte y la del pequeño. Pero el misionero no estaba fijo a un sitio y le encomendaron encaminar su fe y mensaje a las montañas, de donde se decía prácticas idolatras demandaban predicar la palabra verdadera. Acomodaron sus pocas pertenencias y junto con un grupo de personas atravesaron el conjunto de montañas que separaba el hogar que lo vio nacer de la Mesa del Nayar. El contraste de calor y frío, de humedad y mosquitos agotaron la poca salud de su progenitora y sin saber que hacer, un día después de dormir, no despertó jamás. Lo tuvieron que quitar a rastras de su cuerpo, e impotente, mirar como la enterraban, como regresaba a la tierra, desconsolado comprendió que se había quedado solo, primero su papa, sin hermanos, sus parientes dispersos, y ahora, de quien recordaba las suaves caricias por su rostro; iba quedando cubierta de tierra. Mientras luchaba por ahogar el llanto, porque los hombres le enseñaban no debían llorar. Hablo el hombre al cual todos obedecían, y que la más de las veces portaba ese traje que relucía al sol y evitaba que las flechas o lanzas lo penetraran, ordeno como lo hacia en esas ocasiones, que el monje hiciera lo mínimo necesario y reanudara la marcha.

viernes, 3 de julio de 2009

El libro de mi vida

EL LIBRO DE MI VIDA

Pase las manos sobre sus hojas gastadas por el tiempo
mi libro, mi vida
Lei sus primeros capitulos
Volvi a mirar sus ilustraciones
Trazadas las mas en lapiz, muy pocas en color

Me di cuenta de extraños simbolos
de olvidados poemas
de historias de amor
de promesas rotas

Una pagina tras otra
hasta llegar a las hojas en blanco
y con el tintero, la pluma de ganso
y una vela iluminando la escena

Decidi reescribir mi historia
con mis decisiones, acciones
pensamientos y emociones
e inicie a trazar los primeros caracteres

El libro de mi vida, mi historia
mis lineas, mis paginas
solo mio, todo mio
cada letra, cada frase, cada parrafo

Decidi vivir cada segundo, cada minuto cada hora
respirar la vida, el aire, el sol
Mi historia toda mia
el libro de mi vida

porque estoy aqui por algo mas
que trabajar, comer, amar, defecar
estoy convencido de que existe algo mas para mi
y he tomado el reto de buscarlo

Poco a poco lo que considere inverosimil
esta tomando forma, los engranes se estan acoplando
y ahora comprendo parte del rompecabezas de la vida
he dejado de pensar que son fantasias, algo imposible de alcanzar

Hoy, mis presentimientos, mis intuiciones se van
haciendo mas certeras
Hoy no es posible esconder lo que soy
lo que hago, lo que puedo hacer
Ya no sera posible pasar desapercibido
respecto a mis convicciones
mis anhelos, mis teorias

Por tanto he decidido construir mi propia historia
en el libro de mi vida, mis paginas
mis lineas, mis parrafos
todo mio el libro de mi vida

Engranes Cosmicos

ENGRANES
Sin detenerse, han avanzado
a lo largo de siglos, milenios y Eones
Las respuestas al acertijo
enfrente de nosotros amenos de un palmo de distancia
Sin embargo, no, no las hemos encontrado
Las buscamos muy lejos, demasiado lejos
Pero las respuestas se encuentran aqui
en nuestras narices
Poco falta para que asistamos a la gran función cosmica
en butacas de primera fila
Hoy como ayer
La incertidumbre campea, se levanta con la victoria
El velo del futuro no se descorre
para esas miradas curiosas
Quien el que de un paso a traves del velo?
Por el momento, todos, absolutamente todos
tenemos reservados asientos de primera fila
entre tanto los engranes continuan
moviendo el mecanismo a la cuenta cero.

lunes, 29 de junio de 2009

Salto cuantico


SALTO CUANTICO

Capture esta instantánea de mi gato por la noche, mientras sembraba semillas de albahaca, hierbabuena y manzanilla. ¿Alguna vez han volteado porque sienten que son observados?. Entonces saben de lo característico de la sensación como un peso en la nuca, muy leve, a veces muy fuerte. Pero, ¿La sensación de estar observados por un gato?, es como sentir que una fina aguja te toca por el lado grueso, si el lado que no tiene el filo, pero a la vez, no humano. La sensación es muy clara, no es humano el toque que sientes en la nuca. Supongo que tenía poco tiempo mirándome desde la azotea de la casa con ese desdén característico de los gatos. A veces mirando supongo a las aves pasar, al mismo tiempo moviendo su cola lentamente, como pensando en lo delicioso que deben saber esas aves. Luego volteándome a ver, supongo también se preguntara que me tiene tan entretenido metiendo tierra a cubetas de pintura recicladas para servir como macetas. A lo mejor piensa que estoy escondiendo mis excrementos. No creo que no. Los siameses tienen una inteligencia muy especial. Al principio el defecaba en el jardín que construí, un fuerte regaño basto para que no lo hiciera. Luego asocia el hecho de que estoy en el jardín haciendo eso, por tanto sabe que es terreno prohibido. Conforme transcurre mi trabajo, toma una mejor localidad, y se acomoda en posición de la Esfinge de Egipto. Cruza sus dos bracitos, escondiendo sus patas entre su pecho. Mirando el horizonte. Advierto de una corriente de aire que le mueve su pelo, y agita sus bigotes. Cierra los ojos y parece dibujarse una sonrisa en sus labios gatunos. No se distinguen por tener buen olfato. Siento, disfruta del viento, de la sensación de ser libre, de estar vivo, de estar arriba en la cima viendo pasar la vida, la gente. Comprende que puede trepar cuanto como quiera y busca edificios más altos, tanto como su agilidad y habilidad se lo permita. ¿Y saben para que?, no para cazar presas, la más de la veces para mirar al horizonte. Si señor, los he visto contemplando, con esa mirada serena de la Esfinge de Egipto, ver sin estar viendo, le llamo yo, y comprendo a aquella civilización que lo elevo a rango de Dioses. Con el viento tocando su cuerpo, cerrando sus ojos, esbozando una sonrisa. Tengo la esperanza de capturar esos momentos. Por el momento, al ir por la cámara, para el, había terminado de ver el show del hombre que le da de comer y le permite ciertas vagancias. Y al volver lo vi en una esquina, probé el enfoque de la cámara, que en este modelo a veces toma la fotografía y sin querer al buscarlo por medio de este método, capture su bostezo de enfado. Para el había llegado el momento de partir a buscar aventuras bajo la luz de la luna. Los he visto atravesar el pasto de los parques. Altivos, con ese porte sin bajar la mirada, con un trote que indica orgullo de su raza. Los que tienen experiencia en esos andares, no expresan miedo por la presencia humana, a no ser que te dirijas a ellos. Entonces si, ponen tierra de por medio. Yo no se porque le dicen gatos a las gentes que adoptan actitudes serviles, o para dirigirse a quienes estar bajo el mando de otro. Los gatos son los animales domésticos más orgullosos que te conozco. Van a ti cuando quieren hacerlo. Aun con la comida en la mano, solo se limitan a mirarte y darse la vuelta si es necesario. Si existen mas de dos en una casa, normalmente uno de ellos abandonara la casa porque se sentirá tal celo que no permitirá ser el otro. Si se restriegan en la pierna del amo, están dejando su huella, el equivalente a la orina el perro en los postes. Están marcando su territorio, están diciendo este humano es mío no yo de el. El gato siamés en especial, si siente que fue injusto el regaño, por horas, por días mostrara una actitud indiferente. Y ahí, en el patio de mi casa, el en la azotea, yo realizando mis siembras, transcurrió cerca de una hora. Cada uno en su mundo. Yo, sintiendo esa mezcla de placer y orgullo por preparar la tierra, colocar las semillas, regar con mis manos en forma de lluvia y teniendo fe que en dos semanas a lo más, deberé ver salir los tallos. El en veces mirándome, en veces mirando el vacío. Con una luna al 75% de llena, brillante. Y las estrellas gemelas de la constelación del Géminis en mi cenit. Y supongo, ambos, con esa sensación particular en el cuerpo, en esa noche, de estar saltando a un todo, a un nada, ejecutando… un salto cuántico.

miércoles, 24 de junio de 2009

Ojos de gato

Ni tengo que decir que mi adoración de mascota es un gato, por ello el nombre de mi blog, en honor a lo enigmático de su mirada. La raza siamesa es una de las mas inteligentes, de hecho, una vez oí decir una palabra a mi gato; después, por videos de la Web, me di cuenta que efectivamente, los gatos pueden articular algunas palabras. Todo en un gato rezuma misterio. Siempre buscando lugares altos para dominar el área, aventureros y depredadores. Pero de sus actitudes, la que se lleva el primer lugar, es cuando están ahí en lo alto de una azotea, de un árbol, o desde donde arriba vean pasar la vida, su mirada de repente se va a lo lejos. Supongo su mente se va al paraíso de los gatos. Ver sin ver, estar sin estar. Las corrientes de aire de vez en vez, juegan con su bigote y pelaje trayendo aromas que captan momentáneamente su atención, delatados por el movimiento de su nariz. Sin embargo, puede mas ese instante de abstracción gatuna y continúan mirando al vacío. Elevado a rango de Dios por los antiguos egipcios, perseguido durante la edad media, pero nunca ha caído en la indiferencia.
Y con esos ojos de gato, deseo ver mi realidad, y con esa necesidad de plasmarla a través de la letra articulando vocales y consonantes, oraciones y párrafos, me he propuesto no dejar pasar más tiempo, porque hay mucho en mi cabeza revoloteando, deseando tomar forma a cada golpe de tecla.
Al momento de escribir esto, es en una biblioteca que he visitado desde niño, muchos cambios le advierto. Pero en todas mis visitas espaciadas, hay una constante, esta casi vacía, y rodeado de estantes de libros que en promedio andan los 10 años, inicio Ojos de gato.
Poesía libre, ciencia ficción, sexo, dolor, amor, política, religión, cotidianidad, e ideas prohibidas, ¿porque prohibidas?, porque no estamos acostumbrados a pensar en nuestras propias ideas, porque nos han impuesto que son tabú. O eres parte del sistema o esta contra el, pero no vemos una tercera alternativa, una donde trascendamos como especie, una donde nuestro ego no sea la ultima frontera, sino la integración a la totalidad del universo y al hacerlo seremos: “el mar en la gota, la gota en el mar”.
Avanzamos hacia una cita con el destino, y pasivos miramos acercarnos, ¿porque esa pasividad?, Todos estamos de acuerdo que si me acerco al fuego de la estufa, me quemare y todos estamos de acuerdo que retirare la mano. Entonces, ¿Por qué al ver lo evidente no tomamos acciones concretas?, solo palabras y acciones siguiendo un patrón común: El ego de quien es el dirigente, no el beneficio de la colectividad y por sus acciones los conocemos, porque de palabras han sido muchas, y no se les cree más.
Ojos de gato, de ello escribirá, de las ideas prohibidas que nos colocan como individuos con una responsabilidad ya no terrenal sino cósmica, un deber de trascender, de evolucionar, ó la diferencia entre nosotros y los virus solo será de tamaño y de diferenciación celular, y no valdrá los aceleradores de partículas que hayamos construidos, o los telescopios de espacio profundo, ni que tan rápido sea nuestra conexión a Internet, porque al final de continuar en este camino, en estos modelos de pensamiento económico político, lo único que nos aguarda es la extinción. Y de continuar así, los virus seguirán siendo campeones, tan pequeños de tamaño pero continuaran existiendo como lo han hecho desde el principio de los tiempos.
En una biblioteca de Tepic, Nayarit, un 29 de Junio de 2009, en cuenta regresiva a la cita cosmica.