lunes, 29 de junio de 2009

Salto cuantico


SALTO CUANTICO

Capture esta instantánea de mi gato por la noche, mientras sembraba semillas de albahaca, hierbabuena y manzanilla. ¿Alguna vez han volteado porque sienten que son observados?. Entonces saben de lo característico de la sensación como un peso en la nuca, muy leve, a veces muy fuerte. Pero, ¿La sensación de estar observados por un gato?, es como sentir que una fina aguja te toca por el lado grueso, si el lado que no tiene el filo, pero a la vez, no humano. La sensación es muy clara, no es humano el toque que sientes en la nuca. Supongo que tenía poco tiempo mirándome desde la azotea de la casa con ese desdén característico de los gatos. A veces mirando supongo a las aves pasar, al mismo tiempo moviendo su cola lentamente, como pensando en lo delicioso que deben saber esas aves. Luego volteándome a ver, supongo también se preguntara que me tiene tan entretenido metiendo tierra a cubetas de pintura recicladas para servir como macetas. A lo mejor piensa que estoy escondiendo mis excrementos. No creo que no. Los siameses tienen una inteligencia muy especial. Al principio el defecaba en el jardín que construí, un fuerte regaño basto para que no lo hiciera. Luego asocia el hecho de que estoy en el jardín haciendo eso, por tanto sabe que es terreno prohibido. Conforme transcurre mi trabajo, toma una mejor localidad, y se acomoda en posición de la Esfinge de Egipto. Cruza sus dos bracitos, escondiendo sus patas entre su pecho. Mirando el horizonte. Advierto de una corriente de aire que le mueve su pelo, y agita sus bigotes. Cierra los ojos y parece dibujarse una sonrisa en sus labios gatunos. No se distinguen por tener buen olfato. Siento, disfruta del viento, de la sensación de ser libre, de estar vivo, de estar arriba en la cima viendo pasar la vida, la gente. Comprende que puede trepar cuanto como quiera y busca edificios más altos, tanto como su agilidad y habilidad se lo permita. ¿Y saben para que?, no para cazar presas, la más de la veces para mirar al horizonte. Si señor, los he visto contemplando, con esa mirada serena de la Esfinge de Egipto, ver sin estar viendo, le llamo yo, y comprendo a aquella civilización que lo elevo a rango de Dioses. Con el viento tocando su cuerpo, cerrando sus ojos, esbozando una sonrisa. Tengo la esperanza de capturar esos momentos. Por el momento, al ir por la cámara, para el, había terminado de ver el show del hombre que le da de comer y le permite ciertas vagancias. Y al volver lo vi en una esquina, probé el enfoque de la cámara, que en este modelo a veces toma la fotografía y sin querer al buscarlo por medio de este método, capture su bostezo de enfado. Para el había llegado el momento de partir a buscar aventuras bajo la luz de la luna. Los he visto atravesar el pasto de los parques. Altivos, con ese porte sin bajar la mirada, con un trote que indica orgullo de su raza. Los que tienen experiencia en esos andares, no expresan miedo por la presencia humana, a no ser que te dirijas a ellos. Entonces si, ponen tierra de por medio. Yo no se porque le dicen gatos a las gentes que adoptan actitudes serviles, o para dirigirse a quienes estar bajo el mando de otro. Los gatos son los animales domésticos más orgullosos que te conozco. Van a ti cuando quieren hacerlo. Aun con la comida en la mano, solo se limitan a mirarte y darse la vuelta si es necesario. Si existen mas de dos en una casa, normalmente uno de ellos abandonara la casa porque se sentirá tal celo que no permitirá ser el otro. Si se restriegan en la pierna del amo, están dejando su huella, el equivalente a la orina el perro en los postes. Están marcando su territorio, están diciendo este humano es mío no yo de el. El gato siamés en especial, si siente que fue injusto el regaño, por horas, por días mostrara una actitud indiferente. Y ahí, en el patio de mi casa, el en la azotea, yo realizando mis siembras, transcurrió cerca de una hora. Cada uno en su mundo. Yo, sintiendo esa mezcla de placer y orgullo por preparar la tierra, colocar las semillas, regar con mis manos en forma de lluvia y teniendo fe que en dos semanas a lo más, deberé ver salir los tallos. El en veces mirándome, en veces mirando el vacío. Con una luna al 75% de llena, brillante. Y las estrellas gemelas de la constelación del Géminis en mi cenit. Y supongo, ambos, con esa sensación particular en el cuerpo, en esa noche, de estar saltando a un todo, a un nada, ejecutando… un salto cuántico.

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