Construido con mis propias manos, empeze a perfilar los muros, los castillos, recorde los tiempos en que más joven trabaje de ayudante de albañil. Las proporciones vienen marcadas en los costales de mortero y de concreto. Hay que mezclar la arena y el mortero para el pegue de los ladrillos. O mezclar arena, grava y cemento para los castillos y dalas.
Autoconstruyo un lugar que he visualizado como mi santurario, un lugar que he visualizado de tal manera que sera lo que un hogar debe: ser un refugio, un lugar de descanso.
Orientado de acuerdo al paso del sol vere el amanecer y el ocaso. Vere el cerro San Juan, Guardian de Tepic. Vere las nubes, las aves, los vecinos pasar. Si señor, sera un lugar especial. Con ventanas grandes para sentir la brisa de la tarde.
Si viviera de este trabajo, no saldria la semana, es un trabajo ingrato, pesado, mal pagado. Terminas manchado de mortero o concreto que se aferra a la piel por dias. Despues de años de trabajo adquieres una tonalidad blanquzca caracteristica de los albañiles añejos.
Voy a mi paso, poco a poco, veo como se van alzando las paredes, como de un sueño pasa a ser realidad. Termino cansado, sudoroso, pero satisfecho de que mis manos creen. Para eso naci, para crear. Llena mi vida, le da sentido.
Si, mi santuario...